Mostrando las entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de junio de 2013


Con un cuchillo en la bolsa del pantalon.
Con un cuchillo en la bolsa del pantalón, enojado. Si la tragedia nos abraza que sea así: victimizados por el ánimo de la gente trastornada. El calor nos envuelve en un profuso ardor dorado, las palomas azotan crepitando en nuestros pies, deshidratadas. Los árboles mueren jóvenes, los insectos se beben nuestra sangre.  ¿Donde más puedo reflejar mi rostro? en los ríos, los lagos, ¿donde correr libre? en los campos, el desierto, pero no en las calles, allí solo puedo huir;  de mi mismo. La ciudad me desquicia, me vuelve loco, el calor solo sirve para recordarme que estoy vivo pero muerto. Y camino por las calles con 10 pastillas de xanax en mi estomago y el ánimo mental. Lobotomía cerebral, modorra de sinogan, amnesia de clopnazepan. Si, con un cuchillo en la bolsa del pantalón.    

sábado, 28 de julio de 2012


No me gustan los domingos.
Es fin de semana y yo salgo por ahí a matar el tiempo, se dice que los domingos son para pasarlos en familia pero que familia puede tener este perro. Me parece algo muy pretencioso acostarse en el zacate, encima de una sabana de cuadros rojos a tomar vino con un libro de Borges en la mano y un emparedado en la otra. Yo nunca haría eso, a mi me gusta la cerveza, y nunca he leído a Borges, un parque no es un lugar indicado para leer. Hoy es domingo pero bien podría se lunes, nunca me han gustado los domingos, no soy una persona de exteriores, tampoco de interiores, pero si debo confesar que me gustan los campos abiertos, los valles, las mesetas, el campo, el desierto; ese sería un buen lugar para pasar una mañana de domingo, un extenso campo abierto, sin personas, con una botella de cerveza, y una pistola en la mano, solo para dispararla al aire, sin apuntarle a nada. Los domingos son la apostasía de la vida capitalista, de la vida acomodada, ordenada y tranquila, siempre he pensado eso, uno pretende que descansa, que se divierte aunque lo único que hagamos es eso: pretender, porque en realidad muchos de nosotros no tenemos ni idea de cómo divertirnos, no sabemos descansar o pasar el rato dignamente. Es temprano, el día apenas comienza y ya me estoy empezando a sentir desquiciado, el olor a smog, el ruido de los carros. Es domingo lo que significa que nadie está trabajando, solo la familia está en las calles, en los parques públicos, los jóvenes están aun en la cama sufriendo de resaca.  No sé que estoy haciendo aquí, me siento tan fuera de lugar, últimamente siento que no encajo en ninguna parte, que no quepo en ningún lugar. Tal vez sea tiempo de dejar esta ciudad pestilente y aburrida y salir a buscar mi destino de coyote en otro lugar, hoy es domingo y no puedo dejar de pensar en que en un día como este huiré de aquí sin decir nada, sin dejar rastro, para que luego me busque la policía y todos piensen que me han matado, huir  así con actitud de desquiciado.